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En el año 2000, el Ministerio de Agricultura y Pesca y Alimentación y Medioambiente (MAPAMA, actual MAPA) limitó por ley el número máximo de animales en una granja porcina. En concreto, una granja de cebo puede tener como máximo 7.200 plazas y una granja de madres 3.500 plazas.

Las ‘macrogranjas’ que pueda haber en España son anteriores a ese año y ninguna es nuestra.

Es imposible. El Real Decreto del año 2000 del MAPAMA (actual MAPA), además de limitar el número máximo de animales en una granja, también reguló la distancia mínima entre ellas.

Actualmente esa distancia es de 1 kilómetro, pero integradoras como ICPOR hemos propuesto duplicarla para garantizar la bioseguridad de nuestras granjas y el bienestar de nuestros animales.

El purín es un material orgánico compuesto por las deyecciones de los cerdos, restos de comida y agua de lavado.

En zonas agrícolas, el purín es un subproducto ganadero que valorizado actúa como abono orgánico, aportando a la tierra la estructura y los minerales que no le proporcionan los abonos inorgánicos.

Valor como fertilizante del purín:

  • Es sustitutivo y a la vez compatible con la fertilización inorgánica tradicional.
  • Aporta materia orgánica.
  • Mejora la estructura del suelo.
  • Aumenta la esponjosidad de los suelos mejorando el intercambio de gases, la retención de agua y elementos nutritivos.
  • Evita la filtración de algunas sustancias potencialmente tóxicas.
  • Ventaja económica con respecto a la fertilización inorgánica.

En ICPOR, la gestión que hacemos del purín es responsable y sostenible. Por ejemplo, las balsas de almacenamiento de las granjas que promovemos están fabricadas en hormigón y perfectamente impermeabilizadas. Además, superan con creces lo regulado por normativa para poder adecuarnos a las necesidades reales de los agricultores y a los tiempos de las siembras.

En nuestro compromiso medioambiental figura una gestión responsable y sostenible del purín donde incluimos aspectos como la aplicación del purín en la tierra como fertilizante orgánico, para lo que utilizamos las Mejores Prácticas Disponibles (MTDs) fijadas por la Unión Europea: el tapado instantáneo y la inyección directa. Con estos 2 métodos de aplicación se elimina el riesgo de olores durante el proceso.

Nuestro modelo de gestión, basado en la economía circular, permite dinamizar económica y socialmente el entorno rural, generando riqueza, dando trabajo a los vecinos de las poblaciones donde ubicamos nuestros núcleos de producción y fijando población en el medio rural.

Con nuestro modelo de economía circular, el purín generado en una granja permite a los agricultores de la zona fertilizar sus tierras. Los cereales producidos en esos terrenos, materia prima de proximidad, los adquirimos para producir los piensos con los que alimentamos a nuestros animales. Y el ciclo vuelve a empezar.

Varía en función del tipo de instalación. Las granjas que promovemos pueden dar trabajo hasta a 60 personas, entre empleos directos e indirectos.

La ganadería, más que la agricultura, es la actividad que más capacidad tiene para fijar población en el medio rural.

La actividad de las granjas que promovemos requiere la presencia física diaria de los empleados para poder prestar una atención constante a nuestros animales. Las personas relacionadas con la actividad diaria de la granja, para ganar en calidad de vida, necesitan por tanto fijar su residencia en el pueblo o poblaciones más cercanas a nuestros núcleos de producción. Carece de sentido recorrer decenas de kilómetros cada día para ir a trabajar.